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lunes, 7 de julio de 2014

La universidad desconectada...

De: GOOD2BESOCIAL
No cabe la menor duda de que vivimos en una era completamente diferente en la que se experimenta diariamente grandes cambios socio-culturales, científicos y tecnológicos: El por ciento de penetración a la Internet sigue aumentando a nivel global, el acceso a la tecnología móvil sigue creciendo, las editoriales comienzan a tener mayores beneficios en los libros digitales que en los de papel, las empresas necesitan profesionales especializados en dispositivos móviles, la impresión 3D como recurso educativo, la robótica llega a las escuelas y las carreras emergentes se convierten en los empleos más necesarios del mundo. 

De:  Marketing Brain Fodder
La sociedad del siglo 21 está cambiando el curso de la historia, no solo con los hechos, sino con la generación de datos en cantidades exponenciales y la producción de nuevos productos de utilidad colectiva. Los que saben apropiarse del nuevo conocimiento se convertirán en los nuevos líderes capaces de generar nuevos contenidos sociales, nuevos productos y servicios, y sus marcas personales como parte del nuevo orden económico basado en el accionamiento del conocimiento. La proliferación tecnológica del momento constituye en la generación de nuevas carreras competitivas, innovadoras y generadoras de empleos emergentes. Los líderes dedicados a supervisar, dirigir, decretar, ordenar y delegar ya no son necesarios en esta era. En cambio se requiere de personas con nuevos liderajes para conducir proyectos de trascencencia global. Personas con capacidad para influir sobre otros, promoviendo causas o movimientos de construcción creativa. Los cimientos de un nuevo orden socio-tecno-pedadógico ya se están irguiendo en todas partes.       


Mientras esto ocurre en diferentes rincones del planeta, la universidad continúa operando en su espacio intocable de escolarización estantarizada, acreditación académica, reglamentaciones, regulaciones, institucionalización de nuevas políticas y ejecusión de operaciones rutinarias. Es como si estuviese enajenada del movimiento tecno-científico de la era. Viviendo anclada en el medievalismo pedagógico y administrativo en pleno siglo 21.
 

La crisis financiera universitaria está dejando al descubierto su enorme déficit presupuestario. Les suma al problema fiscal un aumento en sus gastos recurrentes (energía eléctrica, agua, mantenimiento de equipos y planta física, papel, cartuchos de tinta, etc), los salarios del personal docente y admnistrativo, y las constantes inversiones en la infraestructura tecnológica. Los gobiernos han reducido sus aportaciones porque ya no pueden permitirse el lujo de subsidiar las universidades del estado tan generosamente como lo hacían antes. Hoy día los estudiantes pagan más por sostener el sistema jerárquico universitario y no por la calidad de sus aprendizajes. 

Este artículo de El Nuevo Día edivencia la desconexión existente entre la universidad y el mercado laboral. El sistema educativo superior NO ha sabido tomar ventaja de la crisis laboral en muchas posiciones para las que ya no hace falta un personal ocupacoinal rutinario. Sin embargo, esta continúa preparando profesionales para ocupar nuevos puestos con muy poca demanda laboral.  

De: University of Westminster
La universidad no se ha dado cuenta de que ya casi no existen estudiantes de tiempo completo. La educación se ha convertido en una prioridad inferior para la generación estudiantil contemporánea. La mayoría de los estudiantes priorizan el trabajo sobre la educación universitaria, porque es la única fuente de ingresos para costear sus estudios y sostener a su familia. La universidad tampoco se ha dado cuenta de que el target ya no se dirige únicamente a los estudiantes de nuevo ingreso provenientes de la escuela superior. Ahora se habla de personas desplazadas, desempleados, profesiones que necesitan re-certificarse constantemente (enfermeros, doctores) y personas que buscan expandir sus horizontes de posibilidades estudiando otras carreras. 

El diseño de cursos en línea para profesionales que buscan cursos cortos, re-certificaciones, licenciaturas y pasar reválidas, es una opción viable que generaría muchos ingresos al fisco. Así no se tendría que depender tanto de las aportaciones del gobierno ni de sus decretos ideológicos. Esto la convertiría en una verdadera Universidad Autónoma, capaz de tomar decisiones productivas sobre su propio futuro y no reaccionando a los infortunios del presente. Lamentablemente, la universidad no está preparada para tomar riesgos. ¡Sí, riesgos! Cualquier proyecto o programa académico disruptivo se convierte en un reto a superar. Por lo tanto, no se atreven a invertir en proyectos en los que no se asegura su Retorno de Inversión (ROI) inmediato. Y por eso termina en un campus inmóvil porque nunca fue concebida para operar bajo incertidumbres.  


Los líderes educativos tradicionales piensan que es suficiente con crear masas de profesionales laborando para las compañías de servicios de carrera. Pero la realidad es que muchos egresados profesionales ya no consiguen empleos en las especialidades para las que fueron entrenados. Sin embargo, los estudiantes de hoy exigen estar mucho más visibles dentro y fuera de los andamiajes construidos directamente en sus experiencias de aprendizaje universitaria. Ellos necesitan evidenciar sus prácticas colaborativas y experiencias significativas en las que se demuestra cómo sus aprendizajes encajan con las competencias vitales de la fuerza laboral. Ellos necesitan aprender cómo laborar en entornos profesionales, cómo gestionar  proyectos colaborativos, cómo desarrollar y comunicar ideas innovadoras en diferentes formatos de representación del conocimiento. Es la única manera de demostrar la experiencia requerida para fomar parte de la fuerza laboral...

En diferentes medios digitales e impresos se difunden impactantes noticias relacionadas con la severa crisis de habilidades que enfrenta el sistema educativo. Los centros se preparan para hacer frente a la crisis, pero es obvio que no pueden y no tendrán éxito ejecutando sus operaciones innovadoras en el vacío. La administración educativa continúa implantando soluciones convencionales que fueron creadas para atender los problemas del pasado. Tanto los profesores de alto rango como los nuevos instructores fueron preparados para dictar sus clases siguiendo las mismas prácticas metodológicas que incorporan modelos mentales que fueron exitosos en el pasado.

Hoy día vemos cómo las universidades implantan sus 'proyectos pilotos innovadores' aprovechando las potencialidades de los recursos tecnológicos sofisticados para terminar replicando las viejas prácticas que terminarán convirtiéndode en intentos ineficaces. Son intentos fallidos porque vienen de arriba hacia abajo siguiendo la cadena jerárquica de mandos. Mientras el sistema se centra en la creación, prestación y gestión ineficaz del eLearning, un número creciente de personas se aprovechan de las bondades de la web para aprender por sí mismos en nuevas formas: autónomas, rizomáticas, de micro-aprendizajes o interacciones cortas, de forma continua, personalizadas, hiperconectadas, en cualquier lugar, en cualquier momento y desde cualquier dispositivo conectado.
 
Ante tal panorama, muchos educadores disruptivos concurren en que los grados académicos ya NO deberían consistir más en las horas contacto de los programas académicos, ni tampoco en la acumulación escalonada de créditos. Las facultades no deberían estar segregadas en departamentos/programas académicos, sino de trabajar unidas en una misma facultad integradora. Los aprendices deberían aprender a completar tareas bien definidas cuando demuestren que en realidad pueden hacer algo que los lleve a la realización de nuevas tareas con mayores grados de complejidad. Para algunos pensadores contemporáneos es mejor disponer de mayores recursos en vez de crear más cursos.


Los grados de discrepancia entre las percepciones universitarias y las empresariales sobre cómo los estudiantes están preparados para insertarse a la fuerza laboral sigue aumentando. Los siguientes ejemplos lo demuestran:
  • Los analistas de la firma McKinsey estiman que en 2014-15 habrá más de 924 conjuntos de habilidades/competencias necesarias en el mundo laboral, en comparación con los 178 conjuntos de habilidades necesarios en 2009.
  • Un estudio de Bersin & Associates (22 de marzo 2013) por Chief Learning Officer Magazine informó que el 72% de los admnistradores universitarios cree que sus egresados recién formados están listos para el trabajo, versus el 42% de los patronos que aseguran que sí lo están. 
  • La revista Chronicle of Higher Education, publicó el 26 de febrero 2014 los resultados de un sondeo de Gallup-Lumina 2014, que encontró que el 96% de los principales académicos universitarios estaban confiados en su capacidad de preparar a los estudiantes para el éxito laboral, pero el 89% de los líderes empresariales coincidieron en que los graduados de hoy no cuentan con las habilidades y competencias que sus negocios necesitan.
  • En el arículo: "La recuperación: el crecimiento del empleo y la educación a través de Requisitos 2020", el Center on Education and the Workforce at Georgetown University indica que "El ritmo de producción actual de la educación superior se reducirá a cinco millones menos de profesionales con altas credenciales de educación superior necesarios para el 2020" (junio de 2013).  
  • En su encuesta de 2012, el Manpower Economist Intelligence Unit, advierte que "para el año 2020 habrá 123 millones de empleos de alta calificación y remuneración disponibles en EE.UU, pero sólo 50 millones de aspirantes tendrán la educación adecuada para ocuparlos".  
Mientras que hoy experimentamos una terrible escasez de empleos por la debacle del sistema industrializado, en unos pocos años tendremos una seria escasez de profesionales con competencias necesarias para ejecutar actividades de orden superior requeridas en las empresas emergentes. Para abordar con eficacia la brecha credencial, los institutos deberían establecer fuentes vínculos con los organismos empresariales, sociales y educativos que componen el nuevo rizoma tecno-social. Las agencias gubernamentales también han recibido esta alerta y han comenzado a aumentar la presión sobre las universidades para establecer alianzas que incluyan a los empresarios y profesionales de la fuerza laboral, así como a los organismos regionales de desarrollo económico. Pero sus avances resultan ser demasiado lentos en comparación con las empresas emergentes. Es por esto que a menudo nos encontramos con organismos socio-tecno-educativos aprovechándose efectivamente de las limitaciones de los sistemas educativos. Adversidades que el sistema educativo no quiere, no puede y no sabe enfrentar. Y para el colmo, me atrevería a decir que: ¡Es mejor que algunos NO deberían perder su tiempo intentándolo porque son realmente incapaces!

La imnensa mayoría de los profesionales disruptivos coinciden plenamente en que el cambio de las prácticas de aprendizaje de nivel superior requiere grandes transformaciones en su estructura organizacional. Necesitamos formas de vivir donde las personas no tengan que depender de jerarquías verticales, si no de posicionamientos horizontales y diversos, donde la diferenciación aporte valor en lugar de restar expectativas. Los derechos ya no irán separados de las obligaciones, los dos actuarán al unísono y uno sin el otro no tendrá razón de ser, con ello conseguiremos una mayor igualdad de las personas como individuos y colectivos, pero a su vez una diferenciación particularizada que no les hará 'perderse' por el camino, ni quedar excluidos o segregados, como sucede ahora. (Juan Domingo Farnós)

Para Dolors Reig, el conocimiento que se construye hoy ya no es el mismo que se construía hace una década. El mundo ha cambiado para todos, no solamente para la enseñanza. La universidad desconectada no puede seguir arraigada a las aulas, las plataformas LMS y los softwares privativos como únicos recursos en donde de aprende y con los que se enseña. La sociedad está conciente de que quiere algo completamente nuevo en la educación. Lo que no tiene claro es cómo implantarlo. Si la universidad es conocida como el centro del desarrollo del conocimiento, deberían repensar y construir otras formas de propiciar aprendizajes como parte de la nueva cultura laboral.

El problema que afrontamos en la actualidad es que el sistema universitario sigue inmerso en la cultura de la rigidez, llena de percepciones únicas, estatismo, reticencia a lo nuevo, egocentrismo y conformismo reduccionista... todos adquiridos por los vínculos culturales de sus antecesores. El único cambio que experimentamos de lo rígido es su deterioro por el paso del tiempo. Esto lo vemos a diario en los diferentes medios noticiosos. La cultura de la rigidez es sinónimo del conservadurismo idiosincrático. Esas mentalidades rutinarias solo tienen una manera única de hacer que las cosas funcionen a su conveniencia. Las respuestas correctas conforman su mundo y las preguntas se resumen a conocer los sentidos limitados de los conceptos a ser atiborrados en las memorias de corto plazo. Las mentalidades académicas rígidas están basadas en las certezas, generando niveles de intolerancia a lo novel o lo no establecido como verdad en su dimensión intelectual. 


Pero fuera de los bordes estamos siendo testigos de una proliferación de experiencias de aprendizaje co-localizados en donde las personas son capaces de aprender en redes hiperconectadas, conversando, reflexionando, experimentando nuevas formas de superar las limitaciones personales y generando soluciones conjuntamente. Muchos estudiantes tienen un fuerte deseo de aprender de manera autodidacta, pero es evidente que no poseen las capacidades necesarias para hacerlo.

La universidad que tenemos está...

... desconectada de los intereses, necesidades, preferencias y capacidades personales de los estudiantes.

... desconectada de las múltiples manifestaciones de la inteligencia.
... desconectada del desarrollo tecno-científico global. 
... desconectada de la diversidad socio-cultural de la era. 
... desconectada de las nuevas perspectivas pedagógicas del milenio.  
... desconectada de las nuevas formas de comunicarse y de aprender en red. 
... desconectada de las tendencias laborales emergentes donde se trabaja con diversidad de conjuntos de habilidades.  

Nuevos entornos laborales de aprendizaje
Gran parte de las tareas intelectuales rutinarias que se practican en la  universidad están desapareciendo en el mundo empresarial. Los edificios gigantes subdivididos en hileras de oficinas llenas de empleados rellenando formularios son cada vez más un vestigio del pasado. El acceso a la información está llegando a mayor cantidad de personas en diversidad de formatos de distribución. Por tanto, el sistema educativo que tenemos ya no posee la total exclusividad del conocimiento, porque las nuevas formas de aprendizaje de los knowmads están sustituyendo los viejos estilos de transmisión de contenidos de muchos educadores tradicionalistas. Los nuevos trabajos requieren más de la intuición, imaginación, creatividad, análisis profundo, manejo de datos, emprendimiento e incertidumbre, que del conocimiento intelectual. Los educadores deberían aprender a poner a trabajar el conocimiento a su favor y no alrevés como sucede ahora. Esto no es una idea mía, sino que es la realidad que se vive en el contexto profesional. Ahora hablamos de manejar grandes cantidades de datos para generar conocimientos de utilidad. Manejar contenidos elborados por otros es una tarea operacional, pero insuficiente para las funcionalidades del nuevo orden socio-económico.  

Hoy día la sociedad-en-red practica el aprendizaje insitu, aquel que ocurre de manera natural fuera de las fronteras limitadas del sistema educativo tradicional. Un aprendizaje redárquico informal con compomentes aleatorios basados en la serendipia o infortunios transformados en exitosos episodios de microlearning (integración de pedacitos de contenidos de aprendizajes en la rutina diaria). Este tipo de aprendizaje NO es estructurado ni reglado, sino que se alcanza a través de la libre exploración e interacción directa con cada uno de los nodos de conocimiento libremente accedidos.

En vez de hablar de...

... Educación tradicional, ahora se habla de Educación Disruptiva
... Educación Comercial, ahora se habla de la Educación Socio-Empresarial
... Estructuras Educativas Jerárquicas, ahora se habla de Redarquías
... Excelencia Académica, ahora se habla de la Excelencia Personalizada
... Aulas, ahora de habla de Entornos Personales de Aprendizaje (PLE) en Escuelas sin Aulas
... Diseño de la Instrucción, ahora se habla del Diseño de Aprendizajes
... Grados Académicos, ahora se habla de Nano-Grados y Micro-Aprendizajes
... Sistemas de Gestión de Aprendizajes (LMS), ahora se habla del Dominio Personal del Conocimiento (PKM)
... Diplomas o Certificaciones, ahora de habla de Badges
... Currículos Estandarizados, ahora se habla de Aprendizaje Personalizado o Aprendizaje a la Carta
... Juego de Roles, ahora se habla de Gamificación

Pero nada se esto se practica hoy día en el sistema universitario. Estos planteamientos disruptivos de construir una nueva educación provienen de pedagogos, tecnólogos educativos, diseñadores instruccionales, psicólogos (educativos), diseñadores de softwares, sociólogos, humanistas digitales, social media managers, neuro-científicos y profesionales independientes que gestionan sus marcas personales en la dimensión digital. Todavía no son validadados por los que manejan los sistemas educativos tradicionales. Implantarlos en sus centros de trabajo representaría una seria amenaza a sus puestos laborales por convertirlos en posiciones completamente irrelevantes para las estructuras redárquicas. Incorporar estas ideas dentro de las estructuras burocráticas tradicionales resultará en una pérdida de tiempo. Es como el agua y aceite; no mezclan.

De modo que los profesionales disruptivos han sabido tomar las ventajas que ofrece la web para la generación y difusión del nuevo conocimieno en entornos laborales disruptivos. Por eso nos topamos todos los días con MOOCs, Bootcamps, Startups, Congresos, Cumbres, Jornadas, Internados y Redes de Práctica Profesional de muy bajo costo o completamente gratuitas. ¿Por qué las universidades no promueven estas experiencias de aprendizaje para el desarrollo profesional de sus facultades? Son muy pocas universidades las que se han lanzado a realizar este tipo de proyectos. Ya no es suficiente con visitar las escuelas superiores para venderles sueños a los futuros graduandos. Es tiempo de promover proyectos tecno-sociales que establezcan nuevos vínculos con profesionales, empresas y organismos internacionales. La universidad TIENE que conectarse con el mundo en el que vive o dictará su sentencia de muerte. 

 

La universicad desconectada está siendo reemplazada por la gente que piensa y hace las cosas de manera diferente. Las tradicionales metodolgías expositivas de enseñanza ya no son sufucientes para promover la sociedad del conocimiento en red. Mientras que los profesionales independientes y las marcas tecno-pedagógicas se encuentran dispersos en los medios digitales y sociales generando nuevos activos, las universidades tradicionales le siguen restando a la sociedad del siglo 21 porque ya no se avistan como antes. Solo se encuentran aisladas en sus viejos campus tratando de sobrevivir a la crisis económica de la era. Con tener un portal en la web que brinda información sobre sus programas académicos obsoletos, no la convertirán en una universidad social

No se puede entrenar a ser social en conferencias magistrales; solo con mostrar cómo ser social y abrir los 'no espacios' para fomentar una nueva cultura al ritmo de cada participante es más que suficiente. La universidad desconectada solo se trata de un punto inerte localizable en la pantalla de un dispositivo o una URL accesible en la web. La presencialidad en el aula no es una condición humanizante ni de sociabilidad en el aprendizaje, puesto que muchos estudiantes desconectan sus cerebros a los quince minutos de presenciar un discurso magistral de hora y media. Se trata de un contacto social tan tóxico como un curso online de pésimo diseño. El trabajo y el aprendizaje no tienen por qué estar segragados en estaciones aisladas. Cada persona puede estar en su ambiente de aprendizaje laborando individualmente dentro de lo colectivo.

No importa cuán precisas o imprecisas les parezcan estas ideas disruptivas, lo cierto es que el concepto de carrera de preparación universitaria se está transformando a otra cosa totalmente diferente al lo que conocemos debido a la manera en que la sociedad-en-red está viviendo y trabajando en la actualidad. Lo que muchos profesionales, al igual que yo, estamos haciendo a través de las redes es practicando las nuevas formas de sostener encuentros dialógicos en los que se promueven conceptos evolutivos: educación disruptiva, perfiles híbridos, ciudadanía horizontal, aprendizajes emergentes, co-working, geografías abiertas, economía de la creatividad, emprendimiento, pensamientos de orden superior, pensamiento adaptativo innovador, gestión del big data, analíticas de aprendizaje y el pensamiento de diseño, que forman parte de los nuevos conjuntos de competencias pedagógicas en una ecología de aprendizaje. Cuanto más precisos podamos ser en nuestros puntos de vista sobre lo que en realidad es el aprendizaje hiperconectado, mejor podremos preparar a los aprendices para insertarlos en la Nueva Sociedad del Milenio. Esto no es cuestión de ponerle más sobreros de responsabilidades a los educadores, sino de comenzar a deshacerse de las actividades irrelevantes, para ejecutar la práctica de nuevos conjuntos de habilidades que necesitan los futuros profesionales. 

¡La Universidad Desconectada no podrá hacerlo sola. Nos necesita a todos!
Los ministros, presidentes, rectores y decanos, ya no cuentan con los recursos necesarios para construir la nueva educación. Si no comienzan a vincularse con la sociedad-en-red, sus instituciones se convertirán en fósiles de la era industrial...

La Educación de Excelencia -que tanto alardean las universidades- ya no es aquella compuesta por una facultad con altos títulos académicos (buenos docentes), sino por los proyectos que sean capaces de gestionar conjuntamente con todos los sectores de la sociedad. ¡No hay de otra! 


En este vídeo Jordi Adell presenta claramente cómo las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) están generando carreras profesionales que antes no existían. Por tanto, la universidad debería cambiar sus proramas académicos, así como sus prácticas expositivas del contenido a los estudiantes del siglo 21.





En este interesante hangout, Jesus Hernández (@jhergony) conversa con Juan Domingo Farnós (@juandoming) para saber más sobre su personal y disruptiva visión del aprendizaje del siglo 21. Los invito a verlo para reflexionar sus planteamientos... 


1 comentario:

  1. Excelente planteamiento que muestra el reto de la universidad ante la realidad del siglo XXI. Lectura obligatoria para los gerentes de la educacion y los docentes!

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