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viernes, 15 de noviembre de 2013

La carrera académica tiene sus días contados...

Desde el advenimiento de La Web 2.0 los desarrolladores de aplicaciones y los usuarios finales han experimentado una serie de cambios acumulativos de impactante valor. Esto ha ido penetrando lentamente en el contexto educativo. Debido a la proliferación tecnológica de la era, los académicos están experimentado una serie de transformaciones al modificar sus roles de consumidores de contenidos a prosumidores (consumidores y productores de recursos didácticos). El rol del académico tradicional ya no consiste en llegar a la escuela/universidad a dictar sus cursos partiendo de los textos, artículos, revistas especializadas, fotocopias, discursos magistrales y presentaciones en PowerPoint™. Se habla de un rol más dinámico, productivo, remoto, con nuevas destrezas blandas e integrando herramientas invisibles; prótesis de nosotros mismos.  

Las reglas del ámbito académico comenzaron a mostrar  nuevos giros conforme al movimiento socio-técnico de la era. Ahora hablamos de profesionales de la educación que piensan y actúan de manera diferente a lo que se exige en la academia. Todos sabemos que un académico es un/una profesional que trabaja como profesor/a o investigador/a de una institución educativa cuya función principal consiste en la acumulación cultural del conocimiento para desarrollarlo, transmitirlo de generación en generación y así formar profesionales capaces de adaptarse a la estructuración del sistema vigente. 

Por consiguiente, gran parte de los académicos activos en las diferentes instituciones educativas continúan impartiendo sus cursos utilizando los mismos modelos mentales que fueron exitosos en el pasado. Se predente atender todos los males de la academia con los mismos mecanismos de control. Los modos tradicionales de comunicación académica son cada vez menos atractivos para la cultura estudiantil contemporánea. La suscripción a revistas académicas y libros de texto resulta muy costosa y de limitado acceso para la mayoría de los discentes. El capital para costear el acceso a la información ha sido reemplazado por las bases de datos abiertas, revistas especializadas gratuitas, blogs profesionales, servicios web y libros electrónicos, entre otros recursos. 

Nos encontramos en un momento trascendental en el que los profesionales han comenzado a administrar sus entornos personales de conocimiento. Esto es posible gracias al desarrollo de aplicaciones y servicios web freemium con los que se extienden las capacidades comunicativas. Los usuarios finales administran sus entornos personales, generan sus logotipos, gestionan su marca personal, diseñan nuevas páginas web de ventas y servicios.  Ya no se trata únicamente de una dimensión informativa y comunicativa (TIC), sino de tecnologías orientadas al aprendizaje y conocimiento (TAC) y del empoderamiento y participación ciudadana (TEP). La comunidad profesional comparte con el mundo lo que es capaz de hacer con lo que sabe. El verdadero poder ya no reside en acumular conocimientos, sino en saberlos accionar en diferentes circunstancias. 

Esto nos lleva a pensar en que los roles del académico que todos ya conocemos son muy limitados. Ahora en 2013 se habla de laborar para diferentes organizaciones, de actuar como líderes comunitarios, edu-científicos, administradores multi-pantallas, comunicadores, dinamizadores y colaboradores en la realización de actividades sobre nuevas bases democráticas y transparentes. Lo que antes era una oficina aislada, ahora se ha convertido en un cubículo extendido enlazado a edu-profesionales, recursos informáticos, redes cognitivas y ecologías de aprendizaje. La futura carrera académica se cimentará más sobre el trabajo por cuenta propia, tanto en las instituciones de educación superior, como en las organizaciones independientes, compañías privadas, las firmas consultoras y marcas personales freelance. Esto se debe a que el aula institucional se ha quedado encapsulada en el quehacer académico sin abrir sus espacios a la diversidad y abundancia del mundo exterior. Por eso es que pienso firmamante que la biblioteca, escuela y universidad que conocemos se han ido desuniversalizando con el pasar del tiempo. Las inovaciones que una vez fueron  exitosas hoy día se convierten en insuficientes para la sociedad contemporánea.  
El punto que deseo plantear es el siguiente: ya no me considero un académico. Esta carrera tiene sus días contados en el contexto educativo global. Pienso así porque nuestro futuro no está atado a una institución educativa en particular. La sociedad contemporánea ya no necesita académicos que enseñen cosas, sino profesionales que ayuden aprender nuevas compentencias orientadas a la búsqueda de recursos apropiados y los pensamientos de diseño, divergentes, adaptativos e innovadores. Ahora tenemos la capacidad de formar parte de culturas de aprendizaje dinámicas en las redes socio-educativas, comunidades de práctica auto-organiadas, entornos de innovación colaborativa, ecologías de aprendizaje y proyectos innovadores con edu-empresas locales e internacionales. Trabajamos en organimos educativos transnacionales con personas de diferentes edades, diferentes disciplinas y diferentes rasgos culturales. El rol del académico consiste más en adaptarse a la diversidad socio-cultural, filosófica, ideológica, ética, científica, tecnológica y cognitiva de la era. 

Ya NO me considero como un académico de carrera por las siguientes razones:
  • No necesito una estructura física para reunirme con mis estudiantes. Hoy día puedo estar disperso entre la dimensión física y virtual.
  • No necesito enseñar en un horario fijo porque los estudiantes ahora aprenden a cualquier hora, en cualquier lugar y desde cualquier dispositivo. 
  • No necesito consumir los viejos recursos didácticos disponibles en la institución para la que trabajo. Prefiero diseñar mis propios recursos de aprendizaje personalizados de manera conjunta.
  • No necesito estudiantes que lleguen al aula a memorizar lo que vendrá en los exámenes. Necesito aprendices capaces de pensar crítica y reflexivamente, creadores de nuevos activos de valor, transformadores de lo imposible, participantes activos en la solución de problemas reales, manejadores de conflictos complicados, predictores de fenómenos emergentes, tolerantes hacia la diversidad y manifestantes de las múltiples capacidades de inteligencia. 
  • No necesito estandarizar el aprendizaje a través de pruebas objetivas. Quiero realizar investigaciones, experimentos con riesgos calculados, proyectos innovadores, debates, encuentros dialógicos, tertulias y experiencias de aprendizaje significativas.
  • No necesito alardear mis grandes éxitos ni reconocimientos obtenidos. Prefiero ser un aprendiz social que aprende más trabajando y que trabaja mejor aprendiendo con los demás. 
  • No necesito enseñar a través desde una sola plataforma tecnológica institucional. Es mejor fomentar aprendizajes desde la diversidad de plataformas, sistemas, formatos, modalidades y herramientas digitales. 
  • No necesito interactuar con estudiantes pasivos que vienen a contemplar lo que sé y a consumir lo que otros han producido en el pasado. Prefiero diseñar conjuntamente nuevos escenarios en donde los aprendices y yo gestionemos un nuevo libro electrónico con acceso a diferentes productos culturales. 
  • No necesito estudiantes en búsqueda de respuestas acertadas, sino con preguntas desafiantes.
  • No necesito seguir al pie de la letra un viejo currículo a actualizarse cada 5 o 10 años. Es mejor diseñar experiencias de aprendizaje basadas en las necesidades, intereses y preferencias de los aprendices en tiempo real. El mejor currículo a utilizar es el mundo en el que coexistimos. 
  • No necesito corregir para calificar el aprendizaje de mis estudiantes. Me encantaría reflexionar sobre sus posibilidades basadas en las fortalezas y limitaciones del pensamiento cognitivo de orden superior. 
  • No necesito llenar mi expediente de certificados de mejoramiento profesional para solicitar ascensos de rango. Deseo participar en movimientos, causas y proyectos en los que pueda contribuir con mis conocimientos y experiencias para el beneficio de la comunidad. Los diplomas, certificados y licencias solo sirven para colgarlos en la pared de mi oficina. 
El futuro laboral del nuevo milenio ya no operará bajo los estándares de la especialidad, sino de la multidisciplinariedad. Este se nutrirá también de disciplinas vinculadas a las humanidades, ciencias sociales y las bellas artes. La diferencia es que la aplicación del conocimiento será muy distinta a lo que conocemos hoy día: los profesionales deberán adaptarse a las nuevas culturas organizacionales o apartarse a su hábitat de reticencia. Lo preocupante de todo esto es que en la mayoría de los casos, aún no existen programas educativos enfocados en los grandes cambios paradigmáticos que se avecinan en el ámbito profesional. Se habla de una segunda economía basada en el conocimiento-en-red, los mundos inmersivos, web semántica, geolocalización, realidad aumentada e inteligencia artificial. Los académicos continúan formando profesionales iguales a ellos para sostener las viejas estructuras del pasado. Estructuras que disponen de muy pocas oportunidades de crecimiento y desarrollo. Los aprendices de hoy no les interesa seguir los mismos caminos que recorrieron sus educadores. Ellos quieren crear sus propias culturas sin intervención de terceros.

El contexto educativo es un vivo ejemplo del colapso del sistema vigente. A penas un 5% de los maestros y profesores tiene la suerte de alcanzar una posición a tiempo compleo con posibilidad de permanencia. Y aún así no existe garantía absoluta de la permanencia adquirida, pues la estructura para la que se trabaja atraviesa por un grave período de insolvencia fiscal que termiará privatizando el sistema y dejando desempleados a cientos de académicos que no sabrán qué otra cosa hacer con sus vidas. Por eso es que creo firmemente en que la diversidad ES la nueva seguridad, no así la estabilidad. Esta nos conduce al estancamiento cognitivo, pensando en que ya no hace falta esforzarse por aprender nada más ni hacer nada nuevo en nuestra práctica privada.

Por consiguiente, los educadores tenemos que reinventarnos con el fin de abrir paso hacia nuevos horizontes de posibilidades. Es por eso que comparto una serie de recomendaciones para trascender la carrera académica:

  • Sé un aprendiz social: El académico que no actúe como aprendiz permanente deberá dejar de llamarse así y apartarse del medio para darle oportunidad a los que sí quieren marcar la diferencia. El aprendizaje del académico no termina con su grado/título alcanzado. Esto es un proceso que no tiene fin y es progresivo en la medida en la que adquiera un rol de aprendiz junto a otros que también quieren aprender. 
  • Ingresa en comunidades de práctica: La mejor manera de actualizar tus conocimientos, vincularte con otros profesionales y participar en proyectos transnacionales es a través de las redes de aprendizaje auto-organizadas. Ingresa en una red educativa, participa en congresos, foros, debates virtuales y eventos tecno-educativos internacionales. Escribe artículos en blogs, administra con tus estudiantes páginas wikis, gestiona tu portafolio electrónico profesional, diseña conferencias web de libre acceso y redacta interesantes artículos en PDF.
  • Amplía tus conocimientos: Desde el año 2000 la comunidad global de profesionales llegó a un claro entendido: La era de la especialidad llegó a su fin. Si hay algo que el académico debe comenzar a hacer es a practicar la multidisciplinaridad. Los patronos del siglo 21 estarán en búsqueda profesionales transvergentes, capaces de integrar diferentes disciplinas en la gestión de proyectos innovadores. La academia no estará exenta de aplicar los nuevos requisitos de contratación de docentes profesionales. Inscríbete en cursos MOOC, certificaciones en línea, accede a recursos de aprendizaje abierto (REA), crea tus entornos de gestión de aprendizajes (PLE, PLN, PKM, PDE, CoIn), escribe artículos en blogs, sigue a otros profesionales en las redes, crea nuevas ecologías de aprendizaje.
  • Digitalízate: Las líneas que dividen la educación presencial del Distance Learning, eLearning, bLearning, mLearning, MOOC, conmienzan a desvanecerse. Desde ya, el hablar de educación será lo mismo que hablar de todas las modalidades de aprendizaje (tLearning). El académico que busque sostenerse activo en este campo deberá prepararse para la tecno-educación social. Esto consiste en el triunvirato del conocimiento de contenidos (CK), conocimiento pedagógico (PK) y conocimiento tecnológico (TK). Aprende a producir vídeos, transmisiones de podcast, prsentaciones web dinámicas, documentos colaborativos y sesiones (encuentros) virtuales. El campo de Tecnología Educativa no se termina con el buen manejo del paquete de ofimática MS Office y las plataformas LMS (Moodle y Blackboard).  La educación se está cimentando sobre nuevas bases socio-ténicas abiertas, ubicuas e inclusivas. Ya no habrá más alternativas: 'nos reinventamos o nos reventamos'.
  • Adáptate al cambio: La academia y el mundo real se mueven a distintas velocidades. El sistema educativo tiende a moverse lentamente por temor a salir de su zona de comfort. Es por eso que el académico debe adaptarse a los grandes cambios de la era. Se habla de una democraticación de la tecnología, pero también de la necesidad de tecnologizar la democracia. El mundo se está interconectando en medio de grandes crisis, caos, incertidumbre y lo difuso que aparenta ser futuro. Tener una mentalidad adaptativa innovadora nos ayudará significativamente a afrontar los grandes cambios socio-culturales, políticos, económicos, científicos, ambientales y pedagógicos del momento. Las crisis o adversidades socio-educativas son mejor atendidas cuando se flexibilizan las políticas y reglamentos institucionales. Es por eso que muchos académicos disruptivos comienzan a generar nuevos diseños de soluciones desde los bordes y no desde el centro. Los nuevos roles del docente se basan mayormente en: dieñar, crear, emprender, innovar, disrumpir, dinamizar, administrar, gestionar, producir, influenciar, promover, involucrarse, participar, reflexionar, investigar, experimentar, adaptarse, aceptar desafíos, acompañar (coaching) tutorear y mentorear.
  • Diseña tus recursos de aprendizaje: Los académicos consumen recursos didácticos elaborados por otros. Los profesionales de la educación diseñan sus propios recursos de aprendizaje personalizados (DRAP). Son profesionales autosuficientes capaces de adaptarse a múltiples plataformas, modalidades, sistemas, formatos, lenguajes, programas, aplicaciones y servicios web. Utilizan todos estos recursos para fomentar aprendizajes conectados, no para enseñar contenidos didácticos. Mas bien, se trata de diseñar experiencias de aprendizaje que promueven el compromiso de los estudiantes con su proceso de aprendizaje. Los trabajos consisten en la gestión de pensamientos cognitivos de orden superior, no en actividades que se pueden copiar-pegar para luego corregirlos fácilmente. Se recomienda aprender a diseñar instrumentos de medición múltiple como rúbricas, matrices de valoración, recursos de meta-aprendizaje e instrumentos de evaluación entre pares, entre muchos otros. 
  • Expande tus posibilidades: Si los académicos laboran únicamente en las aulas para impartir sus clases, los profesionales de la educación ahora forman parte de startups educativos, trabajan como freelancers, trabajadores autónomos, consultores independientes y recursos de capacitación profesional para diferentes firmas empresariales o compañías privadas y tutores/mentores independientes. Estos profesionales están habilidados para trabajar en contextos reales de la práctica privada en donde se accionan proyectos innovadores con personas de diferentes lugares. Las posibilidades para adquirir nuevos aprendizajes y emprender proyectos futuros son infinitas. El petróleo del siglo 21 ya no es el aceite, sino el conocimiento. En el mercado laboral emergente no solo se trabajará con las personas, sino con máquinas que constantemente generarán cantidades exponenciales de datos (data mining) que sirvirán de gran utilidad para la toma de decisiones apremiantes.    
Esta nueva corriente no consiste en un movimiento revolucionario de unos pocos profesionales insatisfechos con el sistema educativo tradicional. De lo que se habla es de la puesta en marcha de una serie de prácticas socio-técnicas disruptivas que se salen del centro de la academia para actuar más desde los límites híbridos del aprendizaje colectivo y trabajo colaborativo. Las nuevas pautas pedagógicas ya no vienen únicamente de los gobiernos ni de los ministerios de educación, sino de las nuevas sociedades quienes avanzan a ritmos inalcanzables. El Plan Decenal de Educción es un vivo ejemplo de la agenda social que está por iniciar...

Para muchos colegas educadores con quienes he compartido en los medios sociales, hablar de Educación en el Siglo 21 es hacer otra cosa diferente a la que se realiza hoy por tradición. Dictar clases linealmente según el currículo, ofrecer conferencias magistrales, corregir tareas y asignar calificaciones, ya no forma parte de los roles principales de un profesional de la educación. Esos ya son roles insuficientes para las futuras generaciones de aprendices. Y si todavía muchos disruptivos aún trabajamos para academia, es porque queremos transformarla  tratando de accionar las nuevas perspectivas educativas del milenio a través de nuevos modelos, metodologías, estrategias, ténicas y micro-proyectos que conviertan en posibilidades reales muchos de los sueños y pasiones de nuestros niños y jóvenes...  



Enlaces de intrés:
Artículos del Plan Decenal de Educación 

Recursos del Plan Decenal 
Cierre de escuelas
 

1 comentario:

  1. maeztro, excelente entrada... mucho que comentar ... pero para abrir boca.. baste decir que creo que el 90 % del colectivo aún no se ha enterao de ná...
    siga así ... ;-)
    salúos y salú desde Zeviya CalyFlato IndePendiente ...

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